En Formentera encontraréis dos faros preciosos que vale mucho la pena visitar. Os digo cuáles son:
Faro del Cap de Barbaria
No sé qué es más bonito, si el faro o el camino que te lleva a él. Paisaje lunar, solitario, árido, coronado por un faro que se levanta en medio de la nada. Mucha gente se concentra en este faro para despedir al sol y aplaudirle cuando se esconde en el horizonte. No podéis dejar de ir, aunque sólo sea un día: el colorido del cielo cuando el sol se pone en el mar es espectacular, y según el día se tiñe de tonos rojizos, dorados, púrpuras… Ya sabéis, un espectáculo gratuito que se repite cada día, y cada pase es diferente.

Cap de Barbaria. Foto de Diluvi.
Faro de la Mola
La soledad en estado puro. Es la parte más alta de la isla, con un acantilado impresionante. De hecho, cuentan que en la Mola se inspiró Julio Verne para escribir El faro del fin del mundo y los pitiusos, muy aficionados a las leyendas, le hemos levantado un busto junto al faro. Por supuesto, Julio Verne jamás estuvo allí. Pero, ¿qué más dará? La altura, junto al árido paisaje, hacen del faro de la Mola un sitio ideal para sentarse y descansar un rato mientras se saborea el horizonte.

Acantilado de la Mola. Foto de Jaume Meneses.