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1. Playas de Formentera

Recomendar una playa en Formentera es como preguntarle a un esquimal dónde puedes comprar hielo. Aún así, os doy cuatro datos sobre algunas de mis favoritas, pero os invito a descubrir por vosotros mismos los 70 kilómetros de costa que tiene la isla. Convertiros en Robinsones ataviados con chanclas y sombreros, os prometo que vale mucho la pena y seguro que encontraréis un rincón especial cada día, en cada expedición.

Platja de Ses Illetes

La más conocida, la más famosa y, sorprendentemente, preciosa. Está repleta de turistas e ibicencos que viajan a la isla el fin de semana, pero si vais en los meses que quedan fuera de la temporada turística alta (julio y agosto) podréis disfrutarla mejor. Frente a la costa veréis unos pequeños islotes que dan nombre a la playa.

A la entrada tendréis que pagar 2 € si vais en moto y 4 € si accedéis en coche, y este dinero se destina a la preservación de este lugar, que forma parte del Parc Natural de Ses Salines de Formentera, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999. Pagadlos sin que os duela, de verdad, porque darse un baño en estas aguas es de esas cosas que nunca se olvidan. Y me apuesto una caña a que gastáis la mitad de la memoria de vuestra cámara haciendo fotos aquí.

Sobre todo, recordad que es un Parque Natural, que es Patrimonio de la Humanidad y que las colillas, latas y envoltorios y demás basura no pega para nada con este paisaje que quita el hipo. Que no os dé pereza caminar hasta la papelera, el lugar lo merece.

Platja de Ses Illetes con Ibiza al fondo.

Platja des Arenals

La Platja dels Arenals y Mitjorn configuran la costa sur de Formentera. A pesar de estar una a continuación de la otra, son playas muy distintas. Es Arenals es, como su nombre indica, una playa de arena y aguas nítidas, sin nada que interrumpa el horizonte. En esta playa podréis disfrutar del azul puro del mar de la isla en un mar repleto de pececitos pequeños que nadan hasta la misma orilla. Si vais con niños esta playa es una de las mejores opciones que tenéis, ya que la zona de arena es bastante amplia y la de mar no es nada abrupta (para que el agua cubra han que adentrarse mucho en el agua).


La playa de Ses Arenals un día nublado, así que imaginad cómo es cuando el cielo está despejado.

Mitjorn

Es la playa “hermana” de Es Arenals y… totalmente distinta. Más salvaje e indómita, la costa es pedregosa y el color del agua vira hacia un verde luminoso. Es la playa ideal para los solitarios, para aquellos que prefieren estar un pelín más incómodos (pero sólo un poco, no es para nada inaccesible) pero acompañados por un buen libro, por ejemplo.

Si os gusta bucear, al ser una costa más rocosa podréis disfrutar del paisaje submarino en la misma orilla. Algas, pequeños bichitos marinos como cangrejos, lapas… Como véis, no soy experta en biología, pero no es necesario serlo para deleitarse en este rincón de la isla.

Cala Saona

En el camino del Cap de Barbaria, Cala Saona bien se merece una visita. Esculpida en un acantilado, las tonalidades de la tierra pasan del naranja más pálido al granate sangre. Quizá es una de las playas más originales porque es una de las pocas calas que hay en Formentera (a excepción de las calitas pequeñas que os reto a descubrir por vosotros mismos).


Lo dicho. Explorad y descubrid vuestra playa. Por supuesto, estas fotos no tienen maquillaje, son hechas tal cual y me confieso una fotógrafa mediocre. ¡Suerte que es difícil hacer fotos malas en Formentera!

Sobre el tema del nudismo, en Formentera no hay normas ni guetos: libertad absoluta para ir desnudo, en topless o tapado hasta las orejas. Siéntete a gusto, eso es lo importante, y nadie a tu alrededor se sentirá incómodo.