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Un poco de todo

Imagen de la NASA extraída de Wikipedia.

Para empezar, os advierto de que esto no es una guía turística, sino mí guía particular, redactada según mis gustos, filias y fobias. Así que si os ayuda a disfrutar mejor de la isla de Formentera, yo encantada. Pero no es una guía exhaustiva ni completa: cada viajero trazará su camino y disfrutará de una Formentera diferente. Ese es el encanto de este rincón del mundo. Las fotos también son mías, exceptuando la de la NASA, claro está, y si hacéis click en ellas podréis verlas con más tamaño.

Ahora sí, algunas consideraciones generales sobre la isla para que nadie os venda una moto:

– Pensaos bien si queréis alquilar una bici. Formentera es pequeña, manejable, pero no deja de tener muchos kilómetros si no estás en forma y acostumbrado a desplazarte en bicicleta, y un tercio de la isla acusa una pendiente muy escarpada (la zona de La Mola). Además, el sol cae a plomo, hace bastante calor… y si a esto le sumas más pedaladas de las que has pegado en tu vida, la insolación está garantizada. Yo os recomendaría una moto, si vais en verano. De todos modos, no quiero desalentar a los amantes de la bici, el medio de transporte más ecológico que existe después de los pies: un diez a los que se atrevan, pero mejor pensárselo dos veces.

– En Formentera hay hospital. Atrás quedaron los tiempos en los que cualquier incidente te llevaba a vivir una aventura al más puro estilo Equipo A: cualquier fractura, cualquier intervención por leve que fuera, se solucionaba subiéndote a un helicóptero que te trasladaba a Ibiza para ser atendido en el hospital de Can Misses. Por suerte, aunque tengáis pánico a las alturas, ahora ya podéis fracturaros el fémur con toda la tranquilidad del mundo…

– Olvidaos de la etiqueta, aunque no del buen gusto. Nada más atracar en el puerto de la isla, La Savina, veréis como se detecta el ambientillo hippie. Trasnochado, vanguardista, falso, auténtico… Lo que queráis, pero lo cierto es que puedes vestir como quieras sin llamar la atención. Eso sí, la gente de Formentera tiene educación y buen gusto, así que nada de ir de compras con las vergüenzas al aire o entrar en un restaurante a pecho descubierto. La creatividad es lo que se premia, no la ordinariez.

– En Formentera no hay semáforos. Así, como os lo digo. Pero esto no significa que conduzcáis como si en ello os fuera la pole de un Gran Premio. Mucho ojo porque hay cruces complicados y, sobre todo, en pleno verano os encontraréis con muchísimo tráfico. Sobre todo, motos conducidas por gente que nunca ha ido en moto y, última moda, quads que ocupan todo el carril. No tengáis prisa, no es una isla para correr y un mal volantazo os puede fastidiar todas las vacaciones.

– Las sargantanas (lagartijas, en castellano) son el símbolo de la isla. Veréis que la isla está repleta de estos pequeños reptiles cuyas principales características son su luminoso color turquesa y su poco miedo a los hombres. Están muy acostumbrada a acercarse a los humanos porque cada vez es más común que los turistas les den comida. Son muy bonitas y es casi imposible resistirse a darles algo, así que si lo hacéis no les tiréis embutido, helado… Les encanta la fruta y es un alimento mucho más adecuado para ellas que un trozo de tarta al whisky. En ningún otro lugar del mundo encontraréis este tipo de sargantanas, ya que las condiciones del terreno, sobre todo el aislamiento, ha generado multitud de subespecies de este reptil que no se dan en ninguna otra parte del planeta. Disfrutad un rato mirándolas, son muy elegantes y les encanta tomar el sol.

Sargantanas de Formentera.

– Uno de los recuerdos más típicos que os podéis llevar de Formentera son los jerséis de lana que se tejen en la isla. Sí, en la tórrida Formentera se elaboran prendas de lana gruesa, más calentitos que un forro polar y con un característico color crema. Veréis que la isla está llena de ovejas que se resguardan del sol bajo las higueras, y con su lana se tejen estos jerséis. ¿Contradictorio? Pues cómo os quedáis si os digo que la patrona es Santa María de las Nieves…

– Observad las higueras que encontréis por el camino. En Formentera crecen a lo ancho y los payeses las apuntalan hasta crear auténticas esculturas. Debajo, como ya os he contado, se arremolinan las ovejas para huir del sol.

– El nombre de la isla proviene de su nombre durante el Imperio Romano, Frumentaria, isla de trigo, ya que era el cultivo al que se dedicaban sus tierras. Junto a la iglesia de Sant Francesc hay un edificio en cuya fachada lateral podréis encontrar este pequeño poema de Marià Villangómez, un poeta ibicenco que os recomiendo de todo corazón, dedicado a Formentera y al origen de su topónimo.

La plaça amb quatre casetes
i, més amunt, uns molins,
molins on la vela espera,
entre vuit vents, quin vindrà
a moldre aquest poc de gra.

Marià Villangómez

Y, cómo no, al regreso contadles a vuestros amigos que el paraíso está más cerca que el cielo: está en Formentera.

Si queréis más claves de cómo disfrutar de esta isla, aquí las tenéis:

– Playas de Formentera

– Faros de Formentera

– De compras por Formentera

– Comer en Formentera

– Desayunar en Formentera

– ¿Os apetece tomar algo?

– Te recomiendo que leas